"EL MURO"
KILÓMETRO 30
Hay un momento de cada maratón que todos los corredores conocen. En cualquier idioma, tiene el mismo nombre: “el muro”.
En Buenos Aires suele aparecer entre el kilómetro 30 y el 33, cuando todavía quedan más de 10 kilómetros para llegar. Las reservas de glucógeno empiezan a escasear, la fatiga se acumula y, de golpe, cada zancada empieza a costar el doble.
Lo llamativo no es solamente lo que le pasa al cuerpo ahí.
Es lo que le pasa a la cabeza.
42 KM SON DOS CARRERAS, NO UNA
Los primeros 30 kilómetros los corre el entrenamiento: la base que se construyó durante meses, las salidas a las seis de la mañana, los domingos largos, las planillas con tiempos por kilómetro. Ahí compite el cuerpo.
Los últimos 12 los corre otra cosa.
Ahí ya no alcanza con haber entrenado bien. El cuerpo pide parar y la decisión de seguir se toma una vez más, en cada paso.
Ahí empieza a correr la cabeza.
“No corrés 42 kilómetros. Corrés 30 y después sobrevivís 12.”
POR QUÉ NADIE TE PREPARA PARA ESO
Se entrena la resistencia, el ritmo, la técnica de pisada. Pero hay algo que casi nunca aparece en una planilla de entrenamiento:
¿Qué hacés cuando el cuerpo ya está cansado y todavía faltan 12 kilómetros?
Ahí no sirve solamente la planilla.
Sirve la costumbre de no aflojar que se construyó en otro lado: en el trabajo, en la crianza, en las mañanas en las que no tenías ganas de nada y te levantaste igual.
Los que terminan un 42K no son necesariamente los más rápidos de la largada.
Muchas veces son los que ya sabían, antes de llegar al kilómetro 30, que iban a seguir aunque doliera.
Esa certeza no se improvisa el día de la carrera.
LO QUE SÍ SE PUEDE RESOLVER ANTES
Hay una parte del kilómetro 30 que sí se puede prevenir: la del cuerpo que, además de cansado, está incómodo.
El roce que no se sintió durante los primeros 10 kilómetros puede volverse insoportable en el 35.
La prenda que parecía una elección menor empieza a pasar factura justo cuando menos falta hace.
Y cuando estás peleando contra el cansancio, el ritmo y la cabeza, lo último que necesitás es pelearte también con la ropa.
¿QUÉ SIGNIFICA “DON'T QUIT” PARA V-1?
En V-1 contamos estas historias porque hablan de lo mismo que nos mueve: trabajo, esfuerzo, compromiso y la decisión de seguir cuando el cuerpo ya avisó que prefiere parar.
No hace falta correr un maratón para conocer tu propio kilómetro 30.
Todos tenemos uno.
En otra cancha. En otro desafío. En otro momento.
Y cuando llega, la decisión es la misma:
seguir.
SI ESTE 20 DE SEPTIEMBRE ESTÁS EN LA LARGADA...
Si estás corriendo los 42K, los 21K, o mirando desde la vereda pensando en el año que viene, acordate de algo:
la carrera cambia cuando el cuerpo empieza a pedirte que aflojes.
Ahí es donde aparece todo lo que construiste antes.
Don't quit.
PARA LOS QUE NO AFLOJAN
La misma actitud que te lleva a seguir cuando el cuerpo pide parar es la que buscamos poner en cada prenda.
V-1 está pensada para acompañarte cuando entrenás, competís y cuando toca seguir un kilómetro más.
V-1 · DON'T QUI
